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No se aceptan impostores
La Nación. Portada. Miércoles 2 de abril de 2003
Cecilia Yáñez
Santiago De Chile, Chile
Si Carlos Massad hubiera tenido algo tan simple como un mouse con
lector de huellas digitales -que cuesta 135 dólares en el mercado nacional- tal
vez seguiría sentado en su escritorio. Porque conocer una password no basta para
violar los sistemas de seguridad biométricos basados en las características
físicas, y así lo entendió la entidad que, tal vez demasiado tarde, ya está
cotizando esta nueva tecnología de seguridad.
Ingrese su nombre… ingrese su password… y olvidó su contraseña?...
Estas claves de seguridad que le permitieron a la secretaria del presidente del
Banco Central entrar al computador de su jefe y enviar a terceros información
reservada, podrían quedar tan obsoletas como el tocadiscos o el betamax porque
ahora es la biometría, identificación a través de características biológicas, la
que se viene con todo.
De hecho el propio Banco Central está pensando, tal vez con un poco de retraso,
en incorporar tecnologías como el mouse con identificador de huellas digitales a
su nueva política de seguridad informática.
¿Qué es la biometría?, no es más que la identificación o verificación de
identidad automática de una persona a través de las características biológicas,
sicológicas y de conducta del individuo. Más fácil, identificación a través de
huellas dactilares, sonido de la voz, iris, forma del rostro, de las manos, de
las orejas, y todo lo que sea medible, cuantificable y propio de cada uno.
Son precisamente estas características las que se están imponiendo como el mejor
sistema de seguridad para probar que somos quienes realmente decimos ser y con
muy bajas posibilidades de error.
Se trata de un sistema automático capaz de obtener una muestra biométrica de un
individuo, extraer esos datos, compararlos con los que ya existen en la base de
datos, decidir si corresponden e indicar el resultado de la verificación. Todo
en unos pocos segundos.
Según explicó el gerente general de Biotech, José Binimelis, la biometría es
simple estadística y trabaja con encriptadores que a partir de un patrón generan
otro patrón que finalmente puede autorizar un ingreso o un acceso a determinado
lugar o información. La oferta actual de estos dispositivos da para todos los
gustos y bolsillos, dependiendo de la velocidad de reconocimiento que se
necesita, el nivel de confiabilidad y la facilidad de integración con sistemas
de seguridad ya presentes en el lugar que requiere seguridad.Las aplicaciones de
la biometría son más que amplias.
Felipe Escobar, gerente de Homini, empresa colombiana de prestaciones de
servicio de verificación de identidad líder en Latinoamérica, señala que es útil
para “cualquier tipo de aplicación que requiera aumentar la confianza de los
usuarios y verificación de la identidad de la persona que realiza la transacción
y también en aplicaciones que generen gastos altos en soporte técnico dedicado
al mantenimiento de claves o accesos”.
Binimelis, explicó que la biometría se puede utilizar en todo lo imaginable,
desde votar a través de la huella digital (evitando Ya hay revólveres en Canadá
que tienen un lector similar al de los mouse para reconocer a
sudueño.inscripción en el registro electoral, largas filas en días de calor y
varios miles de millones de pesos al Estado) hasta proteger las llamadas y la
agenda de un celular.
Ventajas Y Utilidades
Las aplicaciones más comunes de la biometría son la protección de sistemas
computacionales, cajas registradoras, bancos, casilleros de gimnasios, ingreso a
los aeropuertos, a edificios corporativos, venta de bonos y cajeros automáticos.
Comparados con los lectores de código de barra, los dispositivos biométricos
tienen una ventaja insuperable. Una tarjeta codificada se puede estropear, robar
o perder, a diferencia de una huella digital o un iris. Tampoco se puede olvidar
o prestar un dedo pulgar como sucede con una password, eso sin contar lo obvio
que resultan algunas combinaciones.
Según Shalini Chowdhary, analista de la firma estadounidense Frost & Sullivan,
mientras las características físicas de una persona sean imposibles de duplicar,
la biometría se impondrá como uno de los sistemas de seguridad más atractivos
del mercado. Su pronóstico es que para el 2005, las ventas en Estados Unidos
superarán los 280 millones de dólares anuales y que estos dispositivos se
volverán algo común en los lugares de trabajo. Y ahora que el Banco Central está
a punto de incorporar esta nueva tecnología, cabe preguntarse cuántos problemas
habría evitado la huella digital de Carlos Massad.
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